Las marcas que son testigos. Fuentes de inspiración

Por Matías Sebely

 

Una popular canción de Miguel Mateos dice “no hay horas perdidas, no aflojes y vos tirá” y encierra en esta breve oración el sentido que debe entender y apropiarse cada uno de los que tenemos las ganas y decisión de llevar adelante un emprendimiento, cualquiera sea y eso tratamos de poner en palabras en el libro El éxito del Fracaso (www.elexitodelfracaso.com.ar), un compilado mezcla de experiencias y estudio amalgamado con el infaltable desafío de siempre hacer.

En un año atípico donde la pandemia nos quiso acorralar, los emprendedores son la vacuna que necesita más que nuca la sociedad para reconstruir nuestra economía. En cada uno de los que tienen el espíritu de generar sus propios recursos para mejorar su calidad de vida y en algunos casos crear empleos que, en definitiva, apunten a mejorar la calidad de vida de todos.

Ahora bien, para quienes aún están en la disyuntiva de dejar atrás definitivamente algún error, una mala decisión, alguna compañía equivocada quiero decirle que cada una de estas acciones sirve para lograr el éxito de tu emprendimiento si los sabes encausar.

El primer gran paso es lo que deberíamos hacer todos y usualmente ser repite los fines de año: un balance. Ahí es el momento de escribir todas las cosas que habíamos proyectados, las que pudimos y no pudimos lograr, las que empezamos y quedaron por el camino, etcétera. No dejes nunca de empezar por este paso porque el primer gran consejo es que debes conocerte a vos mismo.

En este punto es bueno saber que por ejemplo, cuando te lastimaste en algún momento o te tuvieron que operar se formó una herida que requirió un tiempo de curación y seguramente para toda la vida te va a quedar una cicatriz. Con  esta analogía te quiero decir que las ortodoxas enseñanzas nos decía que debíamos olvidar cada uno de esos tropiezos pero, cada vez que por alguna circunstancia esa herida volvía al recuero también volvía en dolor, ergo: es imposible olvidar algo que dejó una marca, una cicatriz. El remedio es otro.

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Así como esa operación o un tatuaje que por el momento que pasabas decidiste hacerlo y después ya poco tiene que ver con vos, también en nuestro interior tenemos marcas que nos condicionan nuestra vida, marcas de traiciones, fracasos, malos pasos, decepciones, que no hacen otra cosa que ir cargando nuestra mochila y nos hacen caminar más lento, poniendo más fuerzas de las que deberíamos en simplemente dar un paso. Bueno, la solución no es mágica ni nueva si te digo que te despojes de esas cargas el tema es cambiar la estrategia.

Dijimos que si te lastimaste te quedó una cicatriz y cada vez que la veas te vas a acordar de ese accidente y eso te tiene que ayudar, te puede servir como enseñanza. El gran secreto no es hacer desaparecer la cicatriz o apartar la mirada para no verla, el gran secreto es que hayas logrado sanar la herida, perdonar a quien te la haya inducido a tenerla o muchas veces perdonarte a vos mismo y tener esa marca presente, mirándola hasta con orgullo porque gracias a ella aprendiste una lección.

Entonces, dijimos que un balance te hace tener una retrospección de vos mismo  y que esas cosas que no te salieron te van a dejar marcas que significarán aprendizaje y vamos al tercer gran eslabón de esta cadena: planificar.

Una vez me dijo un viejo vendedor que él perdía al menos una hora por día en armar su agenda para ganar varias horas en ese mismo día. El tiempo me demostró la gran verdad que me estaba compartiendo porque si no tienes planificados tus movimientos, el tiempo que usas es más del que necesitarías y así estás utilizando uno de tus recursos más valiosos de mala manera.

Estas acciones planificadas no son solamente para los grande proyectos, tiene que ser parte de tu vida por ejemplo si vas a salir en tu auto a hacer varios trámites, si no planificas a qué lado iras primero, que ruta vas a escoger en relación al horario y estacionamiento que puedas encontrar, es seguro que vas a desaprovechar tiempo, combustible, quizás tarifa de un estacionamiento simplemente porque no te sentaste primero con un mapa (aunque sea mental) cuales son las mejores calles para transitar, que no tengas que estar yendo y regresando , etcétera, éste simple ejercicio te va a permitir ir generando el hábito más saludable de todo emprendedor: planear tu vida de acuerdo a lo que vos quieras.

Así, en un año como el 2020 donde se multiplicaron los momentos difíciles, para muchos cada una de esas marcas se va transformando en una pequeña pieza de un gran rompecabezas que será el cumplir tu meta así que analicemos nuestro balance, curemos las heridas y aprovechemos las cicatrices para no olvidar la enseñanzas y planifiquemos nuestros pasos a seguir. Haciendo estos tres pasos ya estás siendo un emprendedor con tu propia vida y en cada tropiezo acordarte la canción de Miguel Mateos “si no ves la salida, no importa, vos tirá para arriba”.

 

 

(*)Sobre el autor:

Matías Sebely nació en Leandro N. Alem. Es abogado, procurador y desde hace algunos años, empresario de una start-up distinguida en distintos foros y eventos.

En el 2011 asumió como director ejecutivo del hospital de su ciudad, y desde 2016 preside la Fundación Alimentos para el Mundo, siendo la base para desarrollar un emprendimiento sin precedentes en la región. También fundó y dirige, junto a su esposa, la marca De La Finca, donde producen verduras hidropónicas y alimentos saludables para toda la familia.

Posee decenas de reconocimientos, entre las que se cuentan su ponencia en TEDx Posadas, donde presentó su desarrollo de comidas liofilizadas, denominada «Comida por Un Dólar».

Comenzó su primer negocio con solo 16 años, donde ya invertía tiempo y esfuerzo en desarrollo innovadores.

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