Defender a las PyMEs con propuestas

Escribe: Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la CAME (*)

Las micro, pequeñas y medianas empresas argentinas estamos en una situación de enorme fragilidad. El deterioro del mercado interno, las altas tasas de interés, el acelerado crecimiento de los costos y la volatilidad cambiaria, son solo algunos de los factores nos afectan. Pero ante este panorama, y en virtud de que generamos el 70% del empleo de la Argentina, es imperioso que tengamos propuestas concretas y constructivas sobre cómo salir del atolladero actual.

La gravedad reside en la persistencia de una coyuntura negativa que fue profundizando un escenario cada vez más complejo de superar. Uno de sus aspectos es el elevado nivel de endeudamiento, principal síntoma de un esquema de costos crecientes y un mercado interno en retroceso. Como resultado de esta combinación, es cada vez más difícil hacer frente a las obligaciones con el fisco, los bancos y los proveedores.

También se ve en el empleo, que viene cayendo hace 15 meses en términos interanuales. El segmento PyME no es la excepción: en lo que va de 2019 la caída del empleo en las micro, pequeñas y medianas empresas fue de un 2,4%. En Misiones, en el último año se perdieron más de 2.400 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo que representa una caída de 2,4% (sept 19 vs sept 18).  Si se compara con el inicio de la crisis en abril 2018, la cifra trepa a 5.200 empleos perdidos, una caída de casi 5%.

La fragilidad en el entramado de empresas PyME tiene un correlato también en las familias, que tuvieron grandes dificultades para insertarse en el mercado laboral y, además, están fuertemente endeudadas por el simple e incontrastable hecho de que los precios aumentaron por encima de sus ingresos.

 

Por todo esto es que venimos corriendo de atrás: de darse alguna mejora en los ingresos de la población (impulsado por algunas de las medidas anunciadas como la tarjeta de alimentos, más algunas otras que se prevén), el inicio será de recuperación gradual y recién luego podrá venir el crecimiento.

Ante este panorama difícil, creemos importante tomar medidas que ataquen la coyuntura más urgente, sin que ello implique dejar de hacer foco en el largo plazo, donde lo fundamental es potenciar la competitividad de nuestras empresas, dadas sus capacidades para dinamizar empleo y la actividad en clave federal.

Desde CAME venimos proponiendo una serie de medidas específicas que atiendan a la delicada situación que atraviesan las pymes en diversos planos, en conjunto con otras tendientes a recuperar la estabilidad macroeconómica y la actividad del mercado interno. 

El primer rasgo que consideramos fundamental para hacer frente a este escenario es el de atender a las especificidades de las micro, pequeñas y medianas empresas, como así también las vinculadas a la localización. Bien sabemos la fragilidad que enfrentamos en términos sociales y económicos en algunas provincias.

En Misiones, por ejemplo, el PIB per cápita es menos de la mitad del promedio nacional y estamos en el tercio más pobre del país. Si bien este no es un fenómeno específico de nuestra provincia, ni tampoco es reciente, es hora de diseñar políticas que contemplen estas asimetrías y puedan brindar respuestas adecuadas. Por eso proponemos la restitución y el rediseño de los beneficios regionales sobre contribuciones patronales, para avanzar en un desarrollo más equilibrado.

Del mismo modo creemos fundamental incentivar el consumo en todas las regiones del país, evitando la concentración histórica en la región metropolitana. Según los últimos datos disponibles, más del 60% de las operaciones realizadas con Ahora 12 se concentraron en CABA y PBA.

En este mismo sentido, y siguiendo con la visión de un país federal, queremos destacar la necesidad de encarar políticas para promover el turismo receptivo:  dicho sector, además de ser el tercer proveedor de divisas más importante de nuestro país, es capaz de generar empleo y dinamizar la actividad de absolutamente todas las regiones. En este contexto de fuerte restricción de divisas y debilidad en el empleo, se trata de una actividad que, con un esquema de incentivos adecuado, puede potenciar fuertemente su desarrollo.

Claro que buena parte del éxito de estas propuestas está sujeto a que tanto las micro, pequeñas y medianas empresas como las familias, podamos alcanzar un piso de estabilidad a través de políticas de saneamiento financiero. El marcado endeudamiento de todos los actores de la economía estuvo determinado, por un lado, por un flujo de ingresos que se movió por debajo de los costos, pero también por un muy acelerado crecimiento de las tasas de interés.

La creciente mochila de los intereses implica hoy un obstáculo para recomponer los niveles de actividad, aún incluso si se lograra mejorar el poder adquisitivo de los ingresos de la mayoría de los argentinos. 

Entendemos que este conjunto de medidas es clave para mejorar las condiciones de corto plazo de la economía nacional y, así, sentar las bases para un desarrollo sostenible y equilibrado de nuestro entramado productivo en todo el país. Las PyMEs estamos de pie, contra todos los pronósticos, y vamos a seguir propiciando una agenda superadora que ayude al país a capear la tormenta y volver a crecer.

 

 

(*) Confederación  Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

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