Sebastián Oriozabala, ministro del Agro y Producción: «Recuperamos el concepto de diversificación productiva»

En un año excepcional, donde se paró la economía mundial, la agroindustria misionera impulsó la actividad productiva, dejando este 2020 con indicadores positivos.

Con protocolos sanitarios para las chacras, para los establecimientos industriales, y para el transporte, el Ministerio del Agro y la Producción, articulando con otras instituciones del Estado, acompañó a todos los sectores productivos para continuar con el trabajo desde el día uno de declarado el ASLO.

“El marco fue el mecanismo binario que planteó tanto el Gobernador Oscar Herrera Ahuad como el ingeniero Carlos Rovira de cuidar la salud y la economía. Fue el desafío de poner en marcha los programas de la producción de alimentos  para el abastecimiento de mercados y ferias, en un principio; y luego potenciar esa matriz con los ejes trazados por la gestión”, definió el ministro del Agro y la Producción, Sebastián Oriozabala.

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La planificación de las políticas agrarias fueron la base para dar respuestas a los diferentes sectores: la industrialización de la ruralidad; las políticas de innovación y desarrollo tecnológico; y el fortalecimiento del arraigo rural.

La ejecución de los proyectos contaron con fondos provinciales y nacionales (gestionados constantemente) por casi $ 2.900 millones (incluidos los recursos del FET).

Se pusieron en marcha programas de horticultura comercial, producción de semillas y forrajes, de fruticultura y frutas tropicales; planes de desarrollo de la cadena piscícola, de fortalecimiento apícola, de avicultura, de mejora genética ovina caprina y de bovinos con los cuatro remates realizados.

El trabajo desarrollado por cada área tuvo como base el despliegue territorial de un cuerpo técnico integrado por ingenieros, veterinarios, trabajadores sociales entre otros. “Eso permitió tener un intercambio con las organizaciones de los productores, pudimos recibir sus demandas y desarrollar estrategias”, señaló el ministro.

Para Oriozabala otro logro en este 2020 fue “recuperar el concepto de la diversificación productiva, algo que lo vemos en la chacra y el ministerio pudo representarlo y volcarlo en una agenda de trabajo amplia”.

Industrializar la ruralidad

El apoyo con financiamiento y acompañamiento técnico fueron fundamentales para promover el valor agregado en origen, es decir industrializar la ruralidad.

Se pusieron en marcha programas para la actividad lechera, tanto para el sector primario como industrial:

-en la producción de alimentos para los animales

-en la mejora genética (remates)

-en la inseminación artificial a tiempo fijo

-en las capacitaciones para la elaboración de quesos y derivados lácteos

-en las mejoras de infraestructura, entre otros.

Además se inauguró una nueva industria de derivados lácteos, con apoyo financiero del PISEAR, en la localidad de Pozo Azul que abastecerá al mercado Concentrador de Eldorado.

El sector de ganadería bovina cobró nuevo impulso con un plan que busca integrar la cadena productiva desde la producción de alimentos para los animales hasta su comercialización. En la localidad de Andresito se inauguró un secadero de granos con silos que llevó una inversión de 11 millones de pesos.

El sector apícola accedió a una serie de capacitaciones que se realizaron en toda la provincia y las organizaciones de productores fueron beneficiadas con créditos para pagar al contado el acopio de miel. Se entregaron elementos e insumos adecuados para esta actividad.

La piscicultura inició una nueva etapa en Misiones con la mejora de los estanques, la siembra de alevines y entrega de alimento balanceado para lograr una producción continua durante todo el año.

Dentro del plan de desarrollo de la cuenca de Frutas Tropicales se logró un subsidio por más de $7.000.000 para la Planta Envasadora Agroindustrial Aurora que procesará lo producido en las chacras.

Se desarrollaron capacitaciones para la elaboración de derivados lácteos y se dotó de infraestructura a las industrias existentes.

El acompañamiento a las agroindustrias fue constante, siendo el sector tealero uno de los protagonistas. Se realizó la primera ronda de negocios del sector para posicionar el té gourmet en el mercado nacional y regional.

 

 

Innovación y tecnología en la chacra

Para el sector ovino caprino se destinaron créditos a fin de que los productores amplíen el stock con mejora genética y se incorporen a la actividad de manera comercial. Se realizaron capacitaciones y vacunación para asegurar el saneamiento.

Se afianzó el sistema de remate ganadero para la mejora genética y el movimiento económico generado superó las expectativas, ya que se lograron los mejores precios del mercado. “En plena pandemia pudimos innovar realizando un remate virtual y televisado cien por ciento misionero con casi mil animales”, destacó Oriozabala. Asimismo, vale señalar que los cuatro eventos de comercialización tuvieron acompañamiento crediticio del gobierno Provincial para la compra de animales, con más de $ 8.000.000.

La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo para ganadería lechera fue realizada por técnicos del Agro y con tecnología puesta al servicio de los productores, cómo los ecógrafos, entre otros. En este sentido, el ministro agregó: “Tenemos un Centro de Genética que va a generar embriones para el sector bovino. Esto es planificación tecnológica y lo hace el Estado. Vamos a continuar con esta lógica de tecnificación”.

El programa de Buenas Prácticas Agrícolas también fue protagonista en las chacras ya que al ejecutarse el plan hortícola (con asistencia en insumos tecnológicos como mulching, plantines y otros) se realizaron capacitaciones para su implementación. Las BPA serán obligatorias para poder comercializar los alimentos.

“El dinamismo que se dio este año lo aprovechamos para invertir fondos, consolidar eslabones, no sólo de la producción primaria, sino también de la industria buscando nuevos mercados”, destacó Oriozabala.

Arraigo Rural

“Se consolida una política de Estado de muchos años de matriz agroindustrial que genera equidad territorial. No es una matriz concentrada. Va de la mano con la gran meta que es el arraigo rural”, explicó el ministro.

En este sentido se desarrollaron diversidad de políticas. Tal vez la más estructural tiene que ver con las obras de agua para asegurar el servicio en las colonias.

Más de 20 redes comunitarias de agua, entre las terminadas y las que están en proceso se realizaron en los últimos años. El Programa de Vertiente Protegida y Pozo Perforado se complementó este año con la construcción de estanques y reservorios, ante el déficit hídrico por factores climáticos.

El programa de acompañamiento a las organizaciones de productores como la Puerto Piray, entre otras, se sostuvo con la constancia de todo un equipo de profesionales. El mismo se complementó con planes de huertas urbanas en articulación con municipios y otros organismos del Estado.

Los bancos de semillas dentro del Programa Maíces Criollos apunta también a lograr el autoabastecimiento, un punto central para el arraigo rural.

“El Gobernador siempre habla de humanizar la tarea del productor para mejorar las condiciones y oportunidades y éste ha sido un gran año en el que sector cobró visibilidad en esta pandemia”, expresó Oriozabla.

Otra tarea que proyectó la gestión es caminar hacia la equidad de género. Desde la política institucional, incorporando profesionales mujeres para acompañar en territorio, hasta promoviendo la toma de decisiones de las mujeres rurales en las organizaciones como cooperativas y asociaciones.

“Las expectativas para el próximo año son muy buenas: vamos a seguir mas allá de la pandemia, aunque siendo muy cuidadosos en este contexto. Queremos profundizar los primeros pasos, sobre todos en los sectores no tan consolidados, con los tres grandes ejes de la gestión: innovación aplicada, industrialización de la ruralidad, y con mejores condiciones de vida para llegar a la gran meta que es fortalecer el arraigo rural”, finalizó el ministro.

 

 

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