Sanatorio Boratti: cuidar a la comunidad en un contexto de pandemia

En un año marcado por cuestiones que nadie olvidará, el Sanatorio de Alta Complejidad Boratti cumplió 60 años de vida, superando múltiples retos y reafirmando su lema: “la costumbre de hacer buena medicina”. En este contexto tan particular, dialogamos con el Gerente General, Dr. Roberto Boratti. 

 

 

Florencia Scromeda: Estamos cerrando un año muy particular por varios temas, y uno de ellos es la conmemoración de los primeros 60 años de vida del Sanatorio Boratti. Una clínica que comenzó a funcionar como una maternidad y que con el paso de los años se ha logrado posicionar como uno de los sanatorios privados más importantes de la región: ¿Cómo describiría la filosofía que impregnó esa evolución?

 

Roberto Boratti: Yo creo que lo más importante es que el sanatorio a lo largo de los años fue tratando de dar respuestas a los pacientes, centrándonos en solucionar sus problemas y los de su familia, ese es el centro de nuestra actividad y en ello centramos todos los esfuerzos: es nuestro sentido de ser como organización. 

 

El lema de la organización, “la costumbre de hacer buena medicina”, se traduce en la práctica tanto de los médicos como de todas las personas que trabajan en el sistema de salud. Siempre digo que en el sanatorio nosotros tenemos que representar el interés del paciente y el de su familia…es algo que tratamos de mantener y de que se traduzca en todas las personas, desde los médicos hasta el recepcionista o el camillero, todos tienen que accionar con ese sentido. 

 

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FS: Al hablar de los profesionales y al hacer referencia a la historia y trayectoria de este complejo médico no podemos dejar de nombrar a quien fue su fundador, el Doctor Alberto Boratti, que en este caso tiene una connotación especial porque fue su padre. Quisiera escuchar su visión acerca del ser humano y del profesional y si esa visión suya siempre fue la misma o si con el paso de los años la va resignificando.

 

RB: La visión y la misión de la organización siempre va cambiando y mejorando; cuando uno va en el camino y ve algo mejor, va por ello, trata de superarse, de hacer algo más positivo y que ello se traduzca en algo más positivo para la comunidad. La visión siempre es central, pero se van agregando o quitando cosas. 

 

Con respecto a mi padre, fue una persona con muchos méritos, nació en Monte Caseros y tuvo una infancia normal, pero diferente a la que vivimos nosotros (…); fue una persona bastante espartana en su vida, sin muchos requerimientos materiales, tuvo una lucha personal contra la vanidad, sin perder la autoestima, y yo creo que lo logró al final de su vida. Después de los 90 años se despojó de los intereses materiales y vivió de manera muy simple. Esas son las cosas más importantes que como hijo puedo resaltar. 

 

FS: Ahora sí, quisiera que hablemos del aniversario número 60 del sanatorio, dado en un contexto muy particular de pandemia. Un ciclo que marcó un punto de inflexión a causa de un virus desconocido, que nos trajo mucha incertidumbre, que nació en otra parte del mundo y que tardó en llegar a la provincia de Misiones. ¿En los meses de febrero y marzo, el sistema de salud pudo adoptar medidas de prevención ante lo que después se iba a traducir en una cuarentena?

 

RB: Argentina tuvo una ventaja muy grande, ya que fuimos los últimos en contagiarnos por la situación geográfica. Yo creo que se hicieron y mejoraron muchas cosas; se pudo establecer una cuarentena muy pronto -lo que evitó que el virus se propagara rápido-, se pudieron crear instalaciones hospitalarias y también repensar al sistema de salud que no estaba preparado para dividir a las personas febriles de las no febriles.

 

En nuestro caso, el sanatorio tenía una guardia muy linda y completa, pero ingresaban todos por allí, lo que en la cuarentena no se podía hacer; en consecuencia, el hecho del ingreso al establecimiento tuvo que cambiar totalmente. Eso se pudo hacer, lo pensamos y aplicamos, lo que implicó mayores gastos, pero ayudó bastante. 

 

Se hicieron muchas cosas. Tal vez lo más criticable es que haya sido tan prolongada la cuarentena y que se haya aplicado tan pronto, a lo mejor hubiese sido mejor que sea más paulatina, porque al final todos estamos un poco cansados. 

 

Se produjo un daño económico muy grande; hay que ver cómo evoluciona todo ahora, porque ya llevamos casi un año de cuarentena y la gente está cansada, se aflojan los niveles de seguridad y creo que es ahora en donde se deberían acentuar los controles, recalcar que la gente no baje los brazos y que sigan teniendo precauciones, ya que aparentemente durante estos meses, de aquí hasta marzo, viviremos los mayores índices de infecciones en nuestra comunidad. 

 

“Siempre digo que en el sanatorio nosotros tenemos que representar el interés del paciente y el de su familia…es algo que tratamos de mantener y de que se traduzca en todas las personas, desde los médicos hasta el recepcionista o el camillero, todos tienen que accionar con ese sentido”

 

 

FS: Hablaba del fuerte impacto económico que se provocó a causa de la cuarentena; con el cese de las actividades se restringieron los ingresos y esto también afectó al sistema de salud … En consecuencia, el Sanatorio Boratti ¿qué inversiones imprevistas debió afrontar en este contexto y con qué grado de facilidad o de dificultad -si lo hubiese- lo hizo?

 

RB: Fueron gastos de mantenimiento para la prevención de la infección del coronavirus entre el personal, porque si se producía un contagio entre ellos hubiera sido un desastre, ya que se caen todas las líneas de atención. Entonces, los gastos importantes tuvieron que ver con detectores de temperatura, barbijos N95, máscaras faciales y camisolines con un gramaje especial.  

 

Otro problema que tuvimos se causó por la baja de los trabajadores considerados de riesgo, a lo que se sumó la necesidad de duplicar el personal de ingreso; esto significó un costo adicional importante. 

 

En un primer momento los equipos no se conseguían y su costo se elevó mucho; eso pasó el primer mes, era muy difícil conseguir máscaras faciales y detectores de temperatura. Ahora esto está regularizado, el precio bajó, aunque sigue estando más caro que antes porque son productos importados, pero está más o menos estabilizado. 

 

Otra cuestión es que la gente dejó de venir al sanatorio, por el miedo a contagiarse, es uno de los efectos colaterales que tiene la pandemia, ya que muchas veces la gente muere por tener otras patologías y no controlarse. 

 

FS: Este miedo no solo afecta a los pacientes, sino que también al personal de salud. Se sabe que las autoridades del sanatorio siempre tuvieron una relación muy estrecha con sus trabajadores y en este punto quisiera que me cuente ¿cómo hicieron para comunicar el cómo se iba a proceder en el sanatorio a partir de la declaración de cuarentena? ¿Cómo hicieron para contener durante este proceso al personal? 

 

RB: En primera instancia organizamos a todo el personal a partir de las directivas nacionales, dividimos al equipo según el riesgo que tenían en el contacto con el paciente; según el rol y área en donde trabajaban. Cada personal tenía una vestimenta a usar, con la obligatoriedad de hacerlo. Ahora mantenemos esas medidas e insistimos para que no se relajen los controles y evitar así los contagios internos. 

 

Además, contamos con un sistema de control telefónico. Si un personal está con fiebre no asiste al sanatorio, independientemente de que sea una gripe u otra patología; directamente comunica al encargado de personal, se queda en su casa y todos los días un médico lo llama, le pregunta cómo evoluciona y dependiendo de ello se le pide que se haga un testeo o no. De esa manera tratamos de bloquear todos los posibles contagios internos, y hasta ahora tuvimos buenos resultados. 

 

“La gente dejó de venir al sanatorio, por el miedo a contagiarse, es uno de los efectos colaterales que tiene la pandemia, ya que muchas veces la gente muere por tener otras patologías y no controlarse (…) en un primer momento se suspendieron todas las cirugías; luego eso se replanteó, se discutió y se volvieron a practicar cirugías, hoy con un ritmo casi normal.

 

FS: ¿Cómo evalúa la atención -en un plano general del sistema de salud- que se le pudo brindar durante la pandemia a todos aquellos pacientes que no tenían coronavirus, pero sí sufrían otras diversas patologías? ¿Cómo lo hizo el Sanatorio Boratti en particular?

 

RB: Bueno, en un primer momento se suspendieron todas las cirugías; luego eso se replanteó, se discutió y se volvieron a practicar cirugías, hoy con un ritmo casi normal. El volumen es mucho menor en internaciones, en comparación a las que teníamos el año pasado, y eso se debe a que la gente no viene a consulta. A pesar de ello, sigue habiendo un porcentaje importante de actividad dentro del sanatorio. 

 

FS: ¿Qué paradigmas del sistema de salud cree usted que se rompieron a partir de esta pandemia?

 

RB: Creo que nos demostró que cuando aparecen cosas imprevistas no hay que estar atados a la estructura que uno tiene, tenemos que tener la suficiente capacidad para moldearnos rápidamente y tratar de adaptarnos a lo que viene. Quizás todas las estructuras fijas que teníamos están en el aire, con el coronavirus se desarmó mucho lo que se hacía tradicionalmente en salud.  

 

FS: ¿Con qué recursos, en cuanto a infraestructura, tecnología y recursos humanos, cuenta el sanatorio en la actualidad?

 

RB: En cuanto a recursos humanos tiene completa casi todas las especialidades de la actividad médica. En cuanto a infraestructura, actualmente el sanatorio tiene 6 quirófanos, 180 camas de internación general, de las cuales tenemos 28 camas de terapia intensiva para adultos. Tenemos 34 puestos de neonatología, 8 camas en la guardia, 10 camas de terapia intensiva pediátrica; todo el sistema de diagnóstico por imágenes -ecografía, radiografía, radiologías, tomógrafos y resonador- y 2 salas de hemodinámica, para angioplastia y estudios endovasculares. Realizamos cirugía cardiovascular y en cuanto a las cirugías en general se realizan prácticamente todas por vía laparoscópica. 

 

También contamos con salas de parto humanizadas, a las cuales estamos tratando ahora de reactivar. Hemos conseguido que un grupo importante de ginecólogos decidan atender parto por vía vaginal, normales, y eso está muy bueno. 

 

“Actualmente el sanatorio tiene 6 quirófanos, 180 camas de internación general, de las cuales tenemos 28 camas de terapia intensiva para adultos. Tenemos 34 puestos de neonatología, 8 camas en la guardia, 10 camas de terapia intensiva pediátrica; todo el sistema de diagnóstico por imágenes -ecografía, radiografía, radiologías, tomógrafos y resonador- y 2 salas de hemodinámica, para angioplastia y estudios endovasculares”.

 

FS: Estamos finalizando un año con muchas incertidumbres, en donde no sabemos si habrá nuevos rebrotes o cepas del virus, desde su punto de vista profesional… ¿Cómo cree que se avecinan los próximos meses?

 

RB: Yo creo que todo va a depender de la vacuna y de la efectividad que tenga la que se utilice en el país, porque si se logra vacunar a gran parte de la población, o al menos a la más vulnerable, posiblemente el coronavirus se transforme en una virosis respiratoria alta como es la gripe, tal vez con un poco más de gravedad, pero con el paso del tiempo y de las vacunaciones podamos lograr que sea similar a lo que es la gripe actualmente. 

 

FS: Voy a hacerle tres preguntas con el objetivo de indagar en un plano personal. El 17 de marzo, cuando se decretó la cuarentena, se produjo un punto de inflexión muy fuerte para todos. En una sola palabra, ¿cuál fue la idea o cuáles fueron los sentimientos que tuvo en ese momento?

 

RB: Asombro, no me esperaba que decreten la cuarentena de forma tan rápida y masiva. Pero no fue más que eso. Después tratamos de adaptarnos rápidamente a lo que pasaba. 

 

FS: ¿Hubo alguna habilidad que descubrió o que quizás ya había descubierto, pero que pudo fomentar en este período de cuarentena?

 

RB: Si, tal vez la capacidad para adaptarme rápidamente, de no dejarme llevar y ser pesimista, tratar de verle el lado positivo a las cosas y seguir adelante. 

 

FS: Durante este período todos nos replanteamos distintas cuestiones, que tienen que ver con cosas que hicimos o con aquellas que tenemos pendientes por hacer. Si tuviera que elegir uno de estos replanteos, ¿cuál sería?

 

RB: La cuarentena no cambió mucho mi perspectiva, ni hacia atrás ni hacia adelante. Lo que sí cambió, en cuanto a la empresa, es la actividad sanitaria, que -al igual que todas las actividades en el país- depende de la regulación estatal. Hay que ver cómo evoluciona la regulación que impone el estado sobre la actividad para ver que pasa, porque va a influenciar en lo que haga cada organismo. 

 

FS: Del otro lado de la cámara están sus pares empresarios, el personal de salud del sanatorio, los pacientes, su familia y amigos. Me gustaría que pudiera brindarles un mensaje con el cual quisiera despedir el 2020 y les hable de los deseos para el 2021.

 

RB: Deseo que tengan un excelente fin de año, junto a su familia y amistades; que traten de mirar con paciencia el año que pasó y que esperen el 2021 con mucha esperanza. Esperemos que el 2021 sea positivo y bueno para todos. 

 

FS: Roberto, ¡gracias!

 

Sanatorio Boratti

La costumbre de hacer buena medicina.

Mitre 2330, Posadas, Misiones

https://www.sanatorioboratti.com.ar/

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