Las exportaciones de madera repuntaron en 2020, pero aún falta un plan de competitividad argentino de corto y mediano plazo

El principal factor que impulsó el mercado exportador en 2020 fueron, desde los altos precios de los distintos mercados y una relativa competitividad de tipo de cambio, «pero principalmente los precios y la alta demanda llevaron a un repunte de las exportaciones de madera, después de mucho tiempo», dijo Carlos Berninger, especialista en Comercio Internacional y exportador de madera, propietario de Carber SRL, en Eldorado. Sin embargo, pronosticó una paulatina «baja» de los envíos al 2021 «si no se adoptan medidas que apoyen a los exportadores, con una quita de retenciones, incremento de reintegros por tipo de producto y apoyo en la logística interna, que es lo que más afecta a las exportaciones de las economías regionales”, explicó.

En el año marcado por la pandemia por coronavirus, la realidad de la industria forestal ante la alta demanda desde el segundo semestre del año mostró signos de recuperación y alivio. «Pero no hubo ningún tipo de medida relevante que haya favorecido la competitividad de las exportaciones de madera a nivel gubernamental”, precisó Berninger, quien analizó para Visión Misionera el comportamiento del mercado en el 2020 y las perspectivas para la actividad en 2021.

«En plena pandemia, y desde el año 2011, recién en 2020 podemos decir que el sector forestal comenzó a repuntar sus exportaciones», señaló. «En comparación al 2019, las exportaciones del 2020 fueron excepcionales, debido principalmente a la caída total del mercado local por la pandemia, pero principalmente a la alta demanda de madera de los distintos países, con Estados Unidos a la cabeza, y con precios que tocaron niveles que hace años no teníamos», sostuvo el especialista.

La demanda de los productos de madera fueron de todo tipo, desde madera simplemente aserrada y cepillada, para mercados asiáticos, Caribe, Centroamérica, América del Sur (Costa oeste) y Estados Unidos, así como de productos elaborados, en el mercado de las molduras, para los Estados Unidos.

La situación actual que enfrenta el sector forestal es muy similar a la que atravesó en el año 2011. “En aquel momento, advertimos que sin medidas de apoyo al sector exportador de madera, las ventas al exterior iban a disminuir drásticamente, y así ocurrió hasta este año. En varias oportunidades señalamos que  esto ocurre debido a que la única medida macroeconómica que es inamovible es el mantenimiento de la cotización oficial del dólar, lo cual perjudica enormemente la competitividad de exportaciones y promueve las importaciones”, indicó Berninger.

Pero el efecto en las importaciones tampoco es beneficioso para el mercado, ya que teniendo nuevamente dos tipos de cambio (o muchos mas) los precios de los productos importados se fijan a precios de reposición, que tienen un alto componente de especulación a una devaluación, lo cual sigue generando inflación.

«El dólar oficial estancado al único sector que perjudica es al exportador», remarca el especialista.

“El dólar se depreció mucho a nivel internacional, países con los cuales competimos, como Brasil, devaluaron un 80%, teniendo una inflación de menos de un 5% anual, mientras que en la Argentina el movimiento del dólar no acompañó ni siquiera la inflación, quitando competitividad a las empresas que venden al exterior”, analizó.

Por otra parte, y en relación a las medidas que necesita el sector foresto-industrial para crecer y recuperar competitividad internacional, consideró que se mantienen los mismos planteos plasmados en varios proyectos elaborados y consensuados por todo el sector desde el año 2011 al 2020: quita de retenciones, incremento de reintegros por tipo de producto y apoyo en la logística interna, que es lo que más afecta a las exportaciones de las economías regionales.

«De no aplicarse estas medidas, y siguiendo la situación como nos encuentra en el país, por más que el mercado internacional siga muy firme, veo una baja paulatina de exportaciones del sector para el 2021, y de seguir en el largo plazo las medidas actuales, nuevamente una reducción anual tendiente a cero”, pronosticó.

Marcada contracción de la principal actividad económica de la provincia en la última década 

Recientemente, el IPEC (Instituto Provincial de Estadística y Censo) publicó en su página oficial un informe sobre la situación actual del sector foresto-industrial de Misiones, con un diagnostico al 2020. «El cambio de modelo económico, en el año 2002, produjo una devaluación y aumento del tipo de cambio generando una mayor competitividad del sector, ligado a las exportaciones y sustitución de importaciones, con un incremento de las ventas al exterior y la reactivación del mercado interno. Sin embargo, el sector forestal de Misiones ha disminuido su participación en el valor bruto  de la producción provincial. El mismo generó en sus actividades directas (silvicultura, aserraderos, fabricación de pasta para papel, laminados y terciados) aproximadamente un 9,62% del valor bruto de producción total generado en la provincia en el año 2011. Anteriormente, por ejemplo, para el año 2005, la participación era de aproximadamente el 20%”, señalaron en el documento publicado.

Según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), del Ministerio de Trabajo de la Nación, la cantidad total de empresas del sector forestal en la provincia pasó de 899 en el año 2011, a 771 en el año 2018, es decir, registró una caída del 14,2%. Si se comparan los 10 años comprendidos entre 2008-2018, la caída es del 19,4%, lo que representa la baja de 186 empresas.

Entre 2011-2018, a excepción de la actividad “Fabricación de muebles y colchones”, que se incrementó 15,0%, las empresas de todas las actividades del sector forestal en Misiones mostraron caídas considerables.

La “Fabricación de partes y piezas de carpintería para edificios y construcciones”, cayó 27,8%; la “Fabricación de hojas de madera para enchapado; fabricación de tableros contrachapados, tableros laminados, tableros de partículas, y tableros y paneles”, 24,0%. Similar porcentaje de caída, para la actividad “Extracción de productos forestales”.

Asimismo, la “Silvicultura”, decreció en un 21,4%; los “Servicios Forestales”, un 17,9%; “Aserrado y cepillado de madera”, un 13,7%, y “Fabricación de productos de madera”, un 12,9%. Claramente, esto influyó en la cantidad de puestos de trabajo registrados del sector privado forestal. Entre 2012 y 2016, la cantidad de empleo privado registrado en el sector forestal cayó 13,7%. Sin embargo, al considerar el periodo 2011-2019, y excluyendo la actividad “fabricación de pasta, madera y cartón” debido a la ausencia de datos disponibles para 2011, y 2017-2019, el empleo en el sector forestal, cayó 17,8%.

Las actividades económicas del sector que presentaron mayores caídas en la cantidad de puestos de trabajo asalariado registrado fueron: “Fabricación de partes y piezas de carpintería para edificios y construcciones” (38,9%); “Silvicultura” (33,9%), “Servicios forestales” (33,1%); “Fabricación de papel y cartón ondulado, y envases de papel y cartón” (32,1%); “Extracción de productos forestales” (25,2%); “Fabricación de hojas de madera para enchapado; fabricación de tableros contrachapados, tableros laminados, tableros de partículas, y tableros paneles” (17,5%); “Aserrado y cepillado de madera” (12,5%). La actividad de “Fabricación de muebles y colchones” presentó un incremento del 23,9%.

En el informe señalaron que el Producto Bruto Geográfico (PBG), tanto el valor bruto de la producción como el valor agregado bruto del sector forestal a precios corrientes- (que incluye aserraderos, pasta y papel, láminas y terciados y la silvicultura), han disminuido su peso relativo diferencial en los últimos años.

Si se toma el valor agregado bruto a precios corrientes, en 2005 la silvicultura representaba el 19,2% del sector primario y la suma de las actividades de aserraderos, pasta y papel, y laminados, el 45,8% del sector de industrias manufactureras. El peso de cada una de las actividades forestales en el valor agregado bruto industrial era el siguiente: aserraderos (14,6%), pasta y papel (30,3%) y láminas y terciados (0.9%).

En 2011, la silvicultura representó el 13,1% del sector primario. Las actividades de aserraderos, pasta y papel, y láminas y terciados representaron en su conjunto el 38,4% del sector de industrias manufactureras. El peso de cada una de las actividades forestales en el producto bruto industrial fue el siguiente: aserraderos (11,6%), pasta y papel (26,4%), láminas y terciados (0,4%).

Este desempeño decreciente de la importancia económica del sector foresto industrial se ve reflejado también en términos comparativos de la evolución del producto bruto geográfico misionero.

En el período 2002-2007, la economía de Misiones creció en términos nominales (a precios corrientes) 188,2%. Para interpretar el crecimiento económico del valor agregado bruto en términos reales, se lo considera a precios constantes del año 2004 utilizando como deflactor al Índice de Precios Implícitos (IPI), que elabora el INDEC. En este análisis, el mismo creció en términos reales 118% aproximadamente en dicho período, por consecuencia del incremento del IPI del 70,23 %.

Al respecto del diagnóstico del IPEC, Carlos Berninger sostuvo que comparte la información difundida por el organismo. «Ya que veníamos advirtiendo desde el 2011 que las exportaciones de madera iban cayendo rápidamente y tendían a cero. Recién este año comenzaron a repuntar, dada la caída del mercado local por el cierre de la construcción y las compras récord en países de destino, con EEUU a la cabeza. Esto quizás se vea reflejado en el próximo informe, donde el sector forestal quizás haya mejorado un poco en su posición”, adelantó.

 

Materias primas

Uno de los debates del 2020 en el sector forestal estuvo relacionado a la sobreoferta de materia prima y el incremento de la demanda de China de rollos de madera aserrables para exportación ante la falta de inversiones industriales en la provincia y la caída progresiva de los subproductos forestales, como el chips y raleo, que afectó la rentabilidad de un negocio que es de largo plazo.

Desde los puertos de Concepción del Uruguay e Ibicuy, en Entre Ríos, se mantuvieron los embarques todo el año de madera de pino y eucalipto, según lo programado por la empresa URCEL. En tanto, diciembre cerró con el primer envío de rollizos de  madera a la India desde la Argentina, abriendo de esta manera uno de los mercados más grandes del mundo para este tipo de productos. El país inició un programa de desarrollo de la industria de la madera impulsando fuertemente al sector de los aserraderos y productores de muebles, paneles, y otros elementos derivados, lo que genera grandes expectativas para el futuro.

En paralelo, desde Paraguay se confirmó la mayor inversión privada del país, en una mega planta de celulosa en el Departamento de Concepción. La fábrica Paracel tendrá una capacidad de producción de aproximadamente 1,5 millones de toneladas por año de celulosa blanqueada para papel o 900 mil toneladas por año de fabricación de celulosa soluble. Esta fábrica también producirá electricidad a través de la quema de licor negro y biomasa, que son fuentes renovables de energía.

En el proyecto de inversión prevén un plan forestal de 135 mil hectáreas a forestar, pero para abastecerse en los primeros seis años analizan consolidar una cadena de suministro desde Corrientes y Brasil, principalmente de trozas triturables de eucaliptos.

Desde las cámaras madereras APICOFOM y AMAYADAP rechazaron la idea de promover la exportación de materias primas sin valor agregado, y Berninger coincidió con esa visión. “No veo bien la exportación de rollos. La estrategia de cualquier país que fomenta la forestación, e incluso la subsidia, es la instalación de industrias, debido al alto costo de logística de mover la materia prima. Enviar rollos a países como China en lugar de elaborar productos de terminados en el país solo refleja el escenario desfavorable a las inversiones que ofrece la Argentina”, expresó ante la consulta de Visión Misionera.

Sin dudas, toda inversión en la región es bienvenida. «La inversión de una planta celulosa en Corrientes, o de generación eléctrica por biomasa, eran muy necesarias para consumir el raleo de las forestaciones argentinas, que en muchos casos se perdía o se cobraba subsidio por ellas, mientras que en otros países tienen gran demanda y son muy valoradas para empresas que fabrican subproductos», dijo.

Consideró, finalmente, que la mega planta de celulosa de Paraguay también puede ayudar a vender el raleo excedente que no se utiliza en el país, “pero lo ideal sería tener fabricas nacionales que consuman estos subproductos”, sostuvo respecto a las inversiones necesarias a promover.

 

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Por Patricia Escobar

@argentinaforest

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