El coaching ontológico como propuesta superadora para alcanzar altos desempeños

Escribe: Lic. Néstor Lucero, Senior coach ontológico profesional CSS Coaching

“En una época de cambio radical, el futuro pertenece a los que siguen aprendiendo…” dice Eric Hoffer. Nada más acertado en estos tiempos en nuestro país, incluso, agregaría que el presente (como acciones concretas que construye el futuro) pertenece a los que “siguen aprendiendo”.

El aprendizaje toma una relevancia inconmensurable en estos tiempos de incertidumbre. Al no tener certezas, de ningún tipo, en muchos ámbitos de nuestras vidas, a lo único que nos podemos aferrar es a las competencias humanas. Capacidades y habilidades que nos permiten surfear las turbulentas aguas de este presente que se presentan cada vez más desafiante.

Para navegar en estos mares, emerge una disciplina que puede cambiarlo todo, el coaching ontológico, dado que presenta una mirada superadora y superlativa de las situaciones y su contexto, que nos permiten salvar las dificultades, y aprovechar los desafíos.

Esta disciplina está enfocada en el desarrollo de los seres humanos en su conjunto, en la sociedad toda, en sus distintos ámbitos de actuación, logrando así, elevar los niveles de desempeño actual, permitiendo estar a la altura de los desafíos y de las oportunidades.

El coaching ontológico aparece así como una muy buena opción en estos tiempos, acompañando a los seres humanos en este camino de constante aprendizaje.

Las personas y las organizaciones, deben entender, que la única manera de sobrevivir y aún mas, la única manera de aprovechar estos tiempos es expandiendo sus capacidades, aprendiendo, entrenando, y desafiando los límites en todo lo vinculado con las organizaciones. Y fundamentalmente en el recurso más preciado, los colaboradores, las personas que día a día trabajan en nuestras organizaciones, esos “socios” estratégicos que pocos ven y que están ahí, esperando ser aprovechados para lograr grandes resultados.

 

La organización y el desarrollo humano

Definimos como organización a dos o más personas, que coordinan acciones en pos de un resultado en común. Aparecen así los resultados. Todas las organizaciones buscan resultados. Productividad, índices de ventas, porciones del mercado, posicionamiento de marca, mayor presencia en ciertos mercados, un producto innovador o los mejores índices de medición de audiencia.

Muchas organizaciones creen que los resultados son lo más importante y saben que esto lo son. A todos nos interesan los resultados, solo que hay ámbitos de los que nunca se ocupan, o si lo hacen, es de una manera ineficiente.

Toda organización está compuesta por seres humanos que lo hacen posible, que interactúan entre ellos, que conversan, que emocionan, que producen resultados a través de la coordinación de acciones. Que dan lo mejor, que hacen lo que pueden.

Y este es un buen punto: hacemos lo que podemos y no lo “que queremos”.

Esta brecha, esta distancia, pequeñas en ocasiones, abismales en la mayoría de los casos, puede salvarse, puede superarse, entrenando a las personas que forman parte de la organización.

Desde los directores, dueños o responsables de la organización hasta los mandos operativos, pasando por los mandos medios quienes son los actores más importantes en este desafío, y necesitan ser entrenados, necesitan ser capacitados, ya no en competencias técnicas, sino en competencias blandas.

Es entonces el coaching ontológico, la disciplina que asiste en transitar este espacio de aprendizaje implementando la filosofía y las metodologías propias de la disciplina, que logra elevar los niveles de desempeño.

Valores como fuente de crecimiento

Desde nuestra consultora, CSS Coaching, integrada por la coach ontológica profesional acreditada (copa) Issis T. Calogero, copa Natalia Ferreira y scop Néstor Lucero, proponemos una metodología probada y eficaz que le permite a la organización ir paso a paso evolucionando en su cultura, en su manera de ser organizacional, logrando así los resultados esperados.

Sabemos que es necesario abordar la gestión del mundo que se viene, es más, del mundo en el que estamos viviendo, dado que los tiempos son tan vertiginosos que no es posible darse cuenta lo cambiante de los tiempos que nos toca vivir.

Creemos que el mundo es hoy y que el futuro es aquel que nuestra organización quiera construir, y esto no lo decimos desde un pensamiento positivo o motivador, lo decimos desde nuestras convicciones, desde nuestra experiencia personal y también organizacional, desde nuestro transitar por las distintas organizaciones y ver cuáles son sus dolencias, sus desafíos, sus oportunidades y todas, a las gran mayoría para no sonar como dueños de la verdad, pasan por el desarrollo de las competencias humanas.

Son los valores lo que nos marcan lo posible en nuestras vidas, y en las organizaciones ocurre lo mismo. Son los valores de la organización los que marcan lo posible y consecuentemente, lo no posible. Podemos ver los valores como un condicionante, como un limitante, o los podemos ver como una gran fuente de poder para crecer y lograr los objetivos. Muchas organizaciones nunca han tenido en cuenta este punto, el de declarar sus valores y sin embargo, es una tarea que nos permite ver cuáles son las normas bajo las cuales no movemos.

Muchas veces guardan relación directa con los fundadores de la organización, y que habla de las características personales de ese fundador, y que nunca han sido revisadas, dado que siempre se hizo así. Este es un espacio que las organizaciones no se ocupan y que puede ser revelador: identificando aquello que no les permite crecer o dimensionando el potencial que encierra el valor en sí mismo.

De la mano de los valores aparece aquello que queremos lograr, nuestros sueños, nuestros objetivos que dan sentido a nuestro existir, a la razón de ser de nuestra organización. El para qué estamos en esta vida, el para qué existe esa organización. Muchos dirán que es por negocios, y sin dudas lo es, sin embargo, ese negocio es para brindar algún tipo de producto o servicio y es ahí donde aparece el otro, un cliente a quien satisfacer, a quien brindarle lo mejor para fidelizarlos, para darle lo que está buscando o necesitando.

La sustentabilidad de nuestra organización depende en gran medida de mantener esta “satisfacción” en el tiempo y lograr así fidelizar a nuestros clientes. Solo lograremos la sustentabilidad y también, lograremos conquistar nuevos mercados, si logramos mantener contento a nuestros clientes asegurando nuestro crecimiento.

 

Actitud, competencia y sustentabilidad

Para que esto ocurra, las competencias técnicas son muy importantes, saber qué hacer, y ahora, nos damos cuenta que las “competencias humanas” o blandas, el saber ser, toman aún más relevancia. Entendemos por competencias blandas al compromiso, la responsabilidad, la autonomía, la empatía y el trabajo en equipo.

Son competencias blandas las habilidades comunicacionales, la gestión emocional, el habla responsable, las conversaciones productivas, la sinergia y los hábitos interpersonales, la coordinación de acciones y los hábitos que nos permiten ser personas independientes. Es precisamente en este ámbito donde el coaching ontológico puede proveer una diferencia significativo evidenciando las mejoras en plazos muy cortos.

Si bien es cierto, que el cambio cultural de una organización lleva años, a través del desarrollo de las personas, la organización comienza a ver mejoras en el lapso de algunos meses. Todo proceso de transformación requiere no solo de las aptitudes (competencias técnicas) sino más bien, de la actitud, como fuerza interna movilizadora para hacer realidad el cambio.

De la mano, aparece el “compromiso” como el combustible que sostiene los procesos de cambio. Nada sería posible sin el compromiso, sin elegir cada día lo que queremos hacer y ponernos en acción coherentemente con nuestras elecciones. Solo así lograremos ser competitivos.

En tiempos donde la información es de libre acceso, donde los mercados son globalizados, donde nuestros colaboradores pueden ser del mundo, lo que marca la diferencia entre un resultado y el otro, es el desarrollo en capital humano.

La competitividad, está condicionada por el nivel de desarrollo de los recursos humanos, de sus compromisos, de sus actitudes, dado que hay muchas formas de tener las mismas tecnologías que otros tiene, o tener la mismas maquinas, equipos o infraestructura que otras organizaciones, lo único que marca la diferencia es, el desarrollando de las competencias blandas, solo así lograremos ser competitivos.

Entendemos por competitividad, la mejor relación costo beneficio, logrando así la mayor aceptación de nuestros clientes garantizando el mejor servicio o producto.

Desde nuestra mirada, los tiempos de “crisis”, son tiempos únicos de grandes oportunidades. La mirada de un coach puede ser la diferencia en una organización.

Entendemos que en la medida que nos enfoquemos en nuestras propias fortalezas, desarrollemos las que hoy no lo son pero tienen potencial, y cultivemos otras cualidades personales y organizacionales, podremos afrontar las incertidumbres desde las certezas de quienes somos como organización.

Las oportunidades están en el mercado, pero la posibilidad de aprovecharlas están dentro de la organización. Las herramientas que puede brindar el coaching a la cultura organizacional tienen tal impacto que es difícil predecir en resultados, dado que el resultado no depende totalmente de la organización ya que existen factores externos que lo condicionan.

 

Transformación cultural

Lo que si podemos hacer, es entrenar directamente a las personas que forman parte de la organización, elevar los niveles de desempeño de sus propios procesos, aumentar las ganas de pertenecer a la organización, profundizar los compromisos, apoyados en sus capacidades de aprendizaje. Tenemos las certezas de cómo hacer nuestro trabajo, y enseñamos a las organizaciones a que también tengan la certeza de cómo hacer el suyo.

No sabemos cómo hacer su trabajo, sí sabemos cómo hacer el nuestro, que es acompañarlos en sus propios procesos de aprendizaje, de transformación cultural y organizacional.

Los aportes que puede hacer el coaching son muy diversos, desde enseñar una manera de conversar hasta aportar algunas herramientas de gestión en los distintos ámbitos de la organización. Lo más importante aquí, es comenzar a ver con “nuevos ojos” porque será entonces cuando ocurre lo maravilloso de comenzar a tomar posibilidades que emergen ante nuestros ojos, y no porque antes no estaban y ahora sí, sino porque ahora las “vemos” como tales y eso marca la diferencia.

Creemos que en estos tiempos, la disciplina llega como alternativa diferenciadora, ya que no hacemos consultoría, dado que nos somos expertos en una área específica, no hacemos mentoria dado que no decimos como hacerlo, más bien, lo que nos diferencia es precisamente los que nos hace fuertes. Como coaches organizacionales, lo que hacemos es que se logre cambiar nuestra mirada de quienes son como organización, y desde ahí, cambiamos la manera en que nos relacionamos con el mundo que nos rodea, reconociendo nuevas oportunidades, detectando nuevas amenazas y aprovechando nuevos escenarios que siempre estuvieron disponible solo que ahora los comenzamos a ver.

En CSS Coaching estamos convencidos de que para los tiempos que corren y los desafíos actuales, la disciplina del coaching ontológico es de gran aporte para la construcción y acompañamiento necesario para la transformación organizacional.

Las organizaciones que entiendan esto podrán afrontar los desafíos presentes y aprovechar las oportunidades logrando así una ventaja competitiva frente al resto de las organizaciones que decidan seguir haciendo las cosas como las vienen haciendo.

 

La metodología CSS Coaching

Nuestro equipo es multidisciplinario, la copa (coach ontológica profesional acreditada) Issis T. Calogero tiene una vasta experiencia en el ámbito comercial, emprendedora, entusiasta y líder por naturaleza, entrenadora, aporta sus conocimientos y experiencias en el ámbito comercial.

La copa Natalia Ferreira, docente con más de 15 años de experiencia, abogada y escribana de nuestro medio, ejecutiva, dinámica, carismática, empática, resolutiva y académica, entrenadora, aporta todos sus conocimientos y experiencias en distintos ámbitos de la organización dado la pluralidad de su manera de ser.

Y finalmente, el scop (senior coach ontológico profesional) Nestor Lucero, aporta su experiencia y conocimientos en el ámbito directivo y mandos medios. En los muchos oficios que ha realizado a lo largo de su vida como empleado le han permitido conocer muchos tipos de organización y haber desempeñado las más variadas funciones, es emprendedor, soñador, practico y reflexivo, desafiante, motivador y entrenador de personas, capacitador.

A lo largo de los 9 años de experiencia como coach organizacional a acompañado a distintas organización en sus procesos de transformación en distintas ciudades de nuestro país. Actualmente radicado en Posadas, proyecta su desarrollo profesional en nuestra provincia. Sin dudas el equipo de CSS Coaching, es una muy buena opción para afrontar los desafíos de estos tiempos.

Una de las principales ventajas del coaching organizacional es que se adapta a cualquier tipo de organización, desde aquellos pequeños emprendimientos unipersonales, que necesitan de mucho acompañamiento en sus inicios, hasta grande organizaciones de cientos de personas. Los ámbitos de aplicación son también variados, como ser, organizaciones educativas, se servicio o productos, del ámbito de la política, del comercio, de la producción, etc. No importan cual sea la naturaleza de su organización, el coaching tiene la posibilidad de aportar al crecimiento de su empresa elevando los estándares de sus competencias.

Todo tipo de organización que sienta que necesita crecer, desarrollarse, navegar nuevos mares, recomendamos la incorporación de un equipo de coaches profesionales avalados para que los acompañen activamente en esos pasos.

Sabemos que muchas organizaciones no cuentan con el área, departamento, sección o división de recursos humanos (RRHH) y las que si lo tienen solo se ocupan de la parte dura de la gestión, liquidar sueldos, contratar personal, llenar legajos, controlar la asistencia, etc. Son pocas las que toman conciencia de la importancia de ver a los recursos humanos como socios estratégicos que nos permitan lograr los resultados.

Son pocas las organizaciones que invierten en el desarrollo del capital humano, quizás porque están en la conversación de que no es necesario o de que al capacitarlos se van a la competencia, y eso también es una conversación que podemos gestionar desde el coaching.

Las organizaciones que invierten en el desarrollo del capital humano nunca se arrepienten, dado que en el mismo desarrollo logran la integridad de su gente basados en hacerlos sentir parte importante de la organización, se ponen la camiseta, se comprometen, se ven identificados con su lugar de trabajo y se sienten satisfechos de formar parte. Nada impide que los colaboradores emigren a nuevos desafíos, sin embargo, si es la misma organización la que ofrece los nuevos desafíos, esos colaboradores, seguirán permaneciendo, seguirán queriendo ser parte y asi lograr una estabilidad en el plantel de personal y garantizando el retorno de la inversión en capacitación y entrenamiento del personal.

Desde nuestro punto de vista, las crisis, como la que estamos pasando, similar a las que hemos pasado y ojala que no volvamos a pasar, son tremendas oportunidades que hay que aprovechar. Siempre me pregunte que hacían diferente aquellas organizaciones que viviendo en el mismo país, en la misma ciudad, frente a las mismas condiciones de mercado, frente a las mismas condiciones macroeconómicas, bajo las mismas reglamentaciones, en fin, en igualdad de condiciones, algunas lograban crecer y otras cerraban sus puertas.

Sin dudas, es la manera de ser organizacional la que marca la diferencia. No es lo que pasa afuera sino lo que pasa adentro de la organización lo que las hace diferente. Y es en estos tiempos, donde las viejas manera de hacer las cosas van quedan ineficientes, donde necesitamos aprender nuevas manera de ser y de hacer para no solo permanecer en el mercado, sino también, lograr crecer. Si a eso le sumamos, que muchas organizaciones, enfrentan cambios generacionales, donde el sistema de control, o del líder capataz pierde cada vez más su poder (si es que no lo ha perdido del todo ya), se ven en la necesidad de formar, mandos medios, con competencias de liderazgo, un líder que en nada se parezca a aquel que ha quedado obsoleto, sino más bien, a un nuevo tipo de líder, el líder coach, el líder especializados en la gestión de los recursos humanos, con competencias tales que le peritan escuchas las necesidades de la gerencia y también las devoluciones del personal, y en este ida y vuelta, amalgamar los intereses, las necesidades, las oportunidades, logrando concretar los objetivos.

Sabemos que es ardua y laboriosa la tarea a la que invitamos a todos los dueños de organizaciones, pero sabes también que si no comienzan pronto con sus procesos de transformación, el vertiginoso ritmo del mundo de hoy los fagocitara, los quitara naturalmente del mercado y tendrán dos caminos, actualizarse o cerrar sus puertas.

Frente a este cambio de gobierno, todas las organizaciones tiene la oportunidad de aprovechar las oportunidades que se presentan. La economía se va activar, la demanda va a crecer y solo las organizaciones que aprovechen este tiempo para preparar, podrán responder a esa demanda. El momento es ahora, el lugar es aquí, es tiempo de aprovechar esta recesión que nos toca vivir, para organizarnos, para aprender, para prepararnos, porque cuando la demanda aumente, solo abra tiempo de ser productivos y de satisfacer a nuestros clientes. Animo a todos los dueños de las organizaciones a que tengan un primer contacto con la disciplina del coaching, a que conozcan más de cerca las posibilidades que representa tener un equipo de coaches profesionales que los acompañe en el camino de crecimiento, de transformación. Conversen con sus colegas que ya lo están implementando, y verán de lo que estamos hablando. El coaching a llegado para quedarse junto a las organizaciones que deseen liderar los mercados del presente y del futuro.

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