Desendeudar a la PyME y avanzar en la Reforma Laboral será clave para la reactivación en 2019

Las asignaturas para este año estarán focalizadas también en avanzar en la regionalización,
y dentro de la nueva ley Pymes, establecer algún sistema de previsibilidad financiera
para las empresas. “Y por supuesto la reforma impositiva”, adelantó el dirigente misionero, quien asumió en 2018 la presidencia de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), y ex presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM).

 

La gestión de un dirigente empresario misionero al frente de la entidad que nu­clea a 500 mil PyMEs de todo el país invita a escuchar su visión de la realidad actual y las perspectivas para 2019. Visión Mi­sionera entrevistó a Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la Confederación Argenti­na de la Mediana Empresa (CAME).

Desde el pedido al Gobierno de la crea­ción de un bono nacional al Banco Cen­tral de República Argentina (BCRA) para poder refinanciar deudas a una tasa de in­terés que no supere un 25%., hasta abrir el debate por una profunda reforma la­boral, el dirigente analizó todos los temas que preocupan al sector privado.

Con 1.495 entidades asociadas en todos los rubros de la actividad económica, re­presentando así a unas 500 mil Pymes en el país, con el 70 % del empleo formal en el país, la CAME marca una territorialidad de peso al momento de elevar la voz de reclamo del sector privado ante el Go­bierno.







 

¿Cuál fue la transferencia de divisas que afrontaron las PyMEs en 2018 y cuáles serían algunas de las medidas que proponen desde la entidad para 2019?

Cerrando el 2018, las Pymes tienen un ni­vel de endeudamiento de 534 mil millo­nes de pesos y transferirán a los bancos 160 mil millones de pesos, con tasas pro­medio que superan el 60 o el 70 %. Se es­tima que las Lelio (Letras de Liquidez del BCRA) van a terminar cobrando una ren­ta anual de 460 mil millones de pesos. En el Consejo Pyme (que funciona en el Mi­nisterio de la Producción y Trabajo de la Nación) proponemos crear un bono del Tesoro Nacional por parte del BCRA y en­tregamos un documento a (Dante) Sica (actual ministro de la Producción) cuando nos visitó en la sede de CAME, con mu­chas medidas como alternativas.

No solo decimos lo que nos molesta o duele, sino que también llevamos opcio­nes y alternativas, que se están evaluan­do en el Gobierno. Pero necesitamos te­ner una refinanciación de ese pasivo tan oneroso a tasas pagables –de por lo me­nos un 25%- para afrontar este difícil mo­mento.

 

Ese endeudamiento total financiero no impositivo es de 530 mil millones de pesos. ¿El costo financiero agrega otros 160 mil millones de pesos?

En realidad uno genera el costo de inte­reses del otro. La alternativa que pide la CAME es un fondo anticíclico, un bono nacional, para poder refinanciar a una tasa de interés que no supere un 25%. En Misiones, por ejemplo, es todo muy can­dente, porque se agrega la Zona Franca en la frontera y debemos trabajar en el tema. Recordemos que, en plena crisis económica y política, Brasil sancionó una ley laboral que bien nos gustaría tener a nosotros.

 

Suena urticante ese pedido, ¿cómo se­ría la propuesta de reforma laboral?

El aspecto saliente es el sistema indemni­zatorio, pero no para despedir gente. Se­ría bueno un sistema como el que tiene la construcción, con un fondo de despi­do, que permitiría proteger a la persona y que los distintos sectores económicos no tengan la preocupación o temor a tomar mano de obra. Es un tema que en 2019 estará en la agenda, será trabajará en el Consejo Pyme, elaborando la nueva Ley que será después discutida con el Con­greso nacional. También discutiremos con los sindicatos que estén dispuestos a hacer la contribución que corresponda porque estamos en una etapa donde to­dos tenemos que serenarnos.

 

¿Por qué hace falta esta reforma labo­ral en este momento tan crítico?

Necesitamos una reforma laboral fuerte, que contemple la disminución del costo laboral, no del costo salarial, que son dos cosas distintas. Defendemos el costo sa­larial porque el 90 de las Pymes vive del consumo y necesitamos que la gente ten­ga posibilidad y oportunidad de consu­mir, porque es eso lo que retroalimenta al sistema.

Es decir, necesitamos bajar la parte im­positiva y sindical del costo, cuidando al individuo, porque en las Pymes tenemos un relacionamiento con nuestros colabo­radores muy estrecho, no te diría familiar, pero sí muy estrecho. Nosotros conoce­mos qué pasa con la familia de ese em­pleado. Si hay un problema de salud, fi­nanciero, o legal. En esa relación, es muy difícil sacar un colaborador, no solo por los costos que significan, no tenemos di­nero para sacar un empleado, sino por la empatía.

 

EL ROL DE LA PYMES

¿Cuál es la participación de las peque­ñas y medianas empresas en la econo­mía argentina?

En la actualidad, las pymes representan el 70 % del empleo formal en el país; el sin­dicato más poderoso en número de afilia­dos es Comercio con 1,8 millones de em­pleados, sin tener en cuenta que existe algún sector que no está en blanco como en toda la economía.

La CAME es una entidad empresaria de tercer grado, con mucha territorialidad, con 1.495 entidades asociadas, a la que se sumó ahora el sector de Pymes cons­tructoras con una cámara nacional. Tam­bién tenemos un sector de mujeres em­presarias que se replican en todo el país. Con todas las entidades en todos los ru­bros, representamos unas 500 mil pymes en el país.

 

¿Cómo analiza el tipo de cambio ac­tual para el sector Pyme?

Yo espero que el tipo de cambio conti­núe como está ahora, se debería hacer un esfuerzo por mantenerlo. ¿Un piso? Este de hoy (hablando el martes a la ma­ñana de un 4 de diciembre, en una sema­na en que la divisa osciló en $ 38) porque nos permite buscar un equilibrio. Porque va a permitir que las economías regiona­les puedan exportar, frenar el drenaje te­rrible de plata hacia la frontera.

En la actualidad, por ejemplo, la frontera con Chile está absolutamente a favor de Argentina y ahí se ve el tema regional.

 

¿Cómo ve el tipo de cambio en un año súper-electoral?

Hay un calendario eleccionario que no recuerdo en la Argentina, con un desdo­blamiento curioso en casi todas las pro­vincias. No estamos acostumbrados a un calendario electoral tan disperso y difu­so. En las Pymes, desde CAME trabaja­mos en generar conocimiento y la mayor cantidad deficiencia posible en una em­presa. Lo que nos corresponde netamen­te a nosotros, no solo la parte impositi­va. También debemos hacer un análisis retrospectivo sobre la pequeña y media­na empresa y buscar la forma de ser cada vez más profesionales eficientes en to­dos los procesos internos de la empresa. Por ejemplo, en el sector industrial Pyme trabajamos en la industria Pyme 4.0 o con la industria de triple impacto. Hoy no solo se tiene en cuenta a una empresa por lo que gana, sino por lo que genera ambientalmente también. Entonces hay que trabajar y generar desarrollo dentro de un contexto mundial que hoy tiene otras exigencias y hay que estar a la altu­ra de las circunstancias.

 

¿Cuál es el plan cuando el Gobierno ha anunciado una recesión fuerte, bajo crecimiento e inflación en lento des­censo?

El momento es complejísimo y el princi­pal problema que tiene hoy la pyme son las tasas exorbitantes que tenemos que afrontar. Estas tasas no solamente com­plican financieramente a las empresas sino que reaccionan en contra del consu­mo. Roban consumo. Hoy la pyme tiene un nivel de endeudamiento de 534 mil millones de pesos y va a transferir a los bancos con tasas promedio que superan todas el 60 o el 70 % van a transferir 160 mil millones de pesos.

 

¿Qué significa esto?

Que el costo del dinero de hoy, de des­cuento de cheques, de adelanto de cuen­ta corriente, de plata para circular el capi­tal del trabajo, tiene un costo del 60 al 70 % para unas empresa formal y vamos a transferir ese monto de 160 mil millones de pesos para pagare esa tasa. Ahora ahí debemos hacer hincapié un problema complejo las letras emitidas por el BCR como ser hoy, antes las Lebac hoy son las Leliq, con este nivel de tasa, las Leliq van a terminar cobrando al final del año agosto, se calcula una renta por 460 mil millones de pesos. Claramente algo está mal y el sector productivo, el sector que motoriza la economía, el sector que ge­neramos y sostenemos el 70 % del em­pleo formal vamos a pagar un costo fi­nanciero equivalente a quienes tienen la finalidad de tener una renta práctica­mente sin inversión. Es prácticamente una renta financiera.

La pyme no compró Lebac, no compra Leliq, no tiene dólar a futuro. Lo único que tiene es la necesidad de sostener su propiedad de trabajo para hacer frente a sus obligaciones. Cuáles son las obli­gaciones centrales: sueldos, impuestos, proveedores, tarifas. Si esos cuatro ítems la pequeña y mediana empresa no fun­ciona.

 

¿Y cómo los afectan las tarifas?

El tema tarifas impacta, aunque no en forma lineal, porque depende del rubro. Hay muchas provincias como Misiones, que tienen una dependencia absoluta de la energía eléctrica para generar activi­dad. No hay otra fuente de energía y las fuentes renovables son muy chicas toda­vía, están recién en etapa incipiente. No hay otra fuente de producción de ener­gía eléctrica. Ahora, estamos trabajan­do y pidiendo es justamente desafectar todo lo que tenga que ver con impues­tos, con tasas, con cobros en las facturas eléctricas que no tienen nada que ver con el valor del kilovatio. Si desafecta­mos todo, el porcentaje en algunas pro­vincias es impresionante. En San Juan su­pera el 45 % la afectación extra valor del costo del kilovatio, entre tasas de todo tipo, todos los cargos que aprovechan a veces hasta los gremios meter dentro de la tarifa eléctrica porque les resulta có­modo y segura la cobranza. Y eso distor­siona también el costo de la energía.

 

¿Cómo influye el peso de las tasas?

El de las pymes es 70 de los puestos labo­rales en el país soportado por la pequeña y mediana empresa. Todo el desequilibrio porque estas tasas que estamos pagan­do es para mantener el desequilibrio de la macro economía. Por eso abrigamos la esperanza ahora que si realmente empie­za a ceder la inflación, que deberían bajar las tasas, deberíamos tener una suerte de reactivación del consumo. Hoy estamos con un combo complejo inflación alta, ve­nimos de una inflación altísima, tasas im­pagables y recesión; eso a las pequeñas y medianas empresas es pegarles al centro del corazón.

 

 

PERSPECTIVAS AL 2019

 

¿Las asignaturas pendientes de la CAME para el próximo año?

La regionalización, un tema importante, prioritario; la reforma laboral, y dentro de la nueva ley Pymes, establecer algún sis­tema de previsibilidad financiera para las pymes, ya sea con un fondo anti cíclico, Y por supuesto la reforma impositiva. Y uno de los temas importantes –que tam­bién está en la agenda de trabajo- es re-es­tablecer un esquema equivalente al de­creto 814 derogado en la última reforma impositiva. Este permitía a las provincias más lejanas de la Capital Federal a tomar­se a cuenta de IVA un porcentaje de los aportes patronales. El sistema prevé una derogación progresiva hasta 2022, pero la devaluación lo echó por tierra cuando estaba a punto de aplicarse. También es clave el artículo 10 de la ley de pymes.

Del otro lado del mostrador hay quienes piden lo contrario.

Creo que hay muchísimos ejemplos en el mundo en que cuando hay un acomoda­miento del tipo de cambio no necesaria­mente tiene que estar acompañado con el aumento de precios. Porque también tenemos que ser serios en esto. No todos los productos en la Argentina tienen in­cidencia directa ni se fabrican con 100 % de insumos de tipo de cambio y habrá que poner porcentaje adecuado a cada caso. No todo tiene 100 % de porcentaje importado y, segundo, el mercado ahora no estaba aceptando que toda la fabrica­ción argentina tenga relación directa con el tipo de cambio porque el mercado no lo aceptó, no había forma, está tan bajo, que no se podía trasladar todo a precio, por un lado. Por el otro, el tipo de cambio alto y competitivo, tam­bién permite frenar la importación. La importación es un flagelo pero cuando es desproporcionada y desmedida des­truye la actividad nacional. No podemos vivir sin importar, no podemos estar in­tegrados al mundo sin importar. Si que­remos exportar debemos importar, pero una cosa es buscar ese equilibrio lógico y otra cuando hay un tipo de cambio total­mente planchado que el ingreso me cae 10 en proporción al ingreso. Los que vivi­mos en frontera sabemos lo que significa esto.

 

¿Qué otro punto incluyen en la regio­nalización?

Hay que descentralizar los cinturones in­dustriales de la Argentina. Tenemos que buscar cuáles son los nichos. Y lograr que todas las provinciales tengan industrias. La industria genera desarrollo porque hemos tenido crecimiento en el territo­rio nacional, pero necesitamos tener de­sarrollo. Y la industria genera desarrollo en los pueblos. Hay que ver cuáles son las industrias que debemos tener, me refiero ambientalmente, a la oportunidad de ni­chos de mercado para poder comerciar. Y nosotros, en Misiones, en un proceso que ya arrancó felizmente tenemos que mirar con la misma ansiedad y empatía al sur de Brasil, a Paraguay, a Bolivia, como mi­ramos también a Santa Fe, Córdoba, Men­doza, Buenos Aires. Para nosotros, debe­ría ser más atractivo con reglas de juego claras y competitivas el sur de Brasil para nosotros que el resto de nuestro país.

Esto no ha ocurrido porque no tenemos herramientas para competir un país tan poderoso como Brasil, pero tenemos que trabajar en eso. Buscar nichos de mer­cado, producir lo que estos pueblos de­mandan no lo que ello producen eficien­temente. Pero en ese intercambio vamos a enriquecer la región, porque estamos geopolíticamente ubicados en un lugar de excelencia. Hasta ahora hemos absor­bido los aspectos negativos de eso. Bue­no, hay que trabajar para revertir y sacar provecho del lugar en el que estamos.

 

¿Hay planificación de nuevas fuentes laborales?

El debate es terminar de pensar o de creer que la fuente laboral más rápida y fácil es el estado y para eso hay que crear las condiciones para que el sector privado dé trabajo. Pero hay que generar las con­diciones y en eso entra la reforma labo­ral. Porque cuando no hay actividad na­die toma una persona. Pero cuando hay actividad se van a formar personas en un contexto laboral amigable y favorable para eso. El objetivo final de una reforma laboral, generar más empleo y de calidad. No el empleo precario o en negro como suele existir. Hoy es más atractivo y me­jor negocio estar en la informalidad que en la formalidad. Nosotros defendemos, por supuesto desde CAME, la formalidad.

 

¿Cómo fue la entrevista con el Pre­sidente Macri y Sica a fin de 2018, y como ven el 2019?

Fue una entrevista muy interesante en noviembre. Encontramos empatía. En­contré a un presidente que tenía cono­cimiento de la verdadera situación de la Pyme. Sí le planteamos la importancia de hacer foco en la problemática de las regiones. Estábamos en el momento de mayor ebullición financiera y, aunque no dio respuesta a lo que planteamos, tomó nota.

En cuanto a 2019, por naturaleza so­mos optimistas. Si no, no estaríamos acá. Quienes dirigimos una Pyme -y todos los dirigentes de CAME somos titulares de pymes- disfrutamos y, también, padece­mos ser titulares de una pequeña y me­diana empresa.

Si realmente esta tendencia a disminuir la inflación a la tranquilidad del merca­do cambiario se sostiene en estos me­ses no cabe duda que tendrán que bajar las tasas y empezará a haber una reac­tivación. Por supuesto que será lento, pero abrigamos la esperanza. Sí nos pa­rece importante que el turismo tendrá un protagonismo muy importante en la economía nacional y en eso hay que trabajar colaborar; toda la Argentina es turística y por supuesto abrigo la espe­ranza que Misiones tenga un flujo de tu­rismo importante y eso genere actividad y derrame al resto de las actividades.

Díaz Beltrán junto al actual presidente de la CEM, Alejandro Haene

La mirada puesta en las economías regionales

 

¿Y cuál es la situación de asimetrías en Misiones?

No quiere decir que esto pase absolutamente en Misiones donde se frenó y se corrigió,
pero nosotros estamos encorsetados en una situación muy particular, entre un gigante
como Brasil y un país que está desarrollándose con un nivel de competitividad extremo
por diversos motivos. Entonces tenemos una asimetría estructural terrible. Paraguay
como competidor es realmente una fiera difícil de domar. La asimetría con Brasil es
prácticamente cambiaria y un esquema semejante al nuestro, a pesar que tienen
mejores posicionamientos impositivos, pero la asimetría con Paraguay es estructural,
porque en Paraguay casi no existe impositivamente y eso le da un hándicap. En algún
momento Paraguay, en la medida que vaya evolucionando tendrá que aumentar los
impuestos. Pero está claro que quienes debemos bajar la presión impositiva somos
nosotros los argentinos.

 

¿Es clave el tipo de cambio en la frontera?

Vale una aclaración. Primero que el tipo de cambio alto real en la Argentina tiene
que defenderse y en el caso de las fronteras a nosotros nos ayuda y mucho. Ahora,
claramente no puede ser la única herramienta de competitividad. Nosotros tenemos
que lograr poner en escena en el Consejo Pyme y en el poder legislativo una reforma
laboral para la pequeña y mediana empresa. Eso tiene mucho que ver para contener
empleo, generar empleo y para ser una herramienta de competitividad importante con
los países de la región.

 

¿Qué representa la Pyme dentro de la economía y por qué exigen del gobierno un
enfoque regional?

Al representar ese 70 % del empleo formal, las Pymes están distribuido largo ancho del
país y son como un rompecabezas al estar diseminadas y esta conformación termina
generando la actividad económica nacional. Son piezas que se van articulando,
encastrando una con otra. Y aquí un tema importante: se está mirando al país como a
una sola pieza. Nosotros consideramos que hay que realmente restablecer y trabajar por
regiones. Nuestro país tiene regiones, hay que reconocerlas como tales y son disímiles.
Tienen potencialidades y grandes debilidades. Hay que trabajar en esas potencialidades
para generar mayor actividad y también en las debilidades. Y eso no quiere decir que cada
región deba tener su política, pero sí que tienen particularidades y debemos atenderlas
como tales, en lo comercial, impositivo, logístico. Aunque parezca redundante debemos
volver a entender que regionalizar el país va a potenciar la economía. Por eso, el 27 de
abril de este año, la Came inició un proceso de federalización muy importante. Es la
primera vez que una persona del interior profundo, presida la Came, como me tocó a
mí. El vice primero es de Tierra del Fuego, el segundo de Rosario y el tercero de Jujuy.

 

¿En qué aporta el regionalismo?

Hay problemas y situaciones que son transversales a todas las pequeñas y medianas
empresas del país; todos las conocemos: la problemática impositiva, la problemática
laboral, la problemática financiera, pero hay particularidades de cada región en
potencialidad y debilidades donde tenemos que hacer foco. Por ejemplo el NEA y el
NOA tienen similitudes; no tienen nada que ver con Cuyo, con Patagonia y obviamente
con la región Central. Nuestra potencialidad es el turismo y hay que potenciarlo cada
vez más. Pero también una debilidad común del NEA y del NOA: por allí entra el 80 %
del contrabando en la Argentina. Esa sí es una debilidad que nos afecta a nosotros y al
resto del país. Estos son datos oficiales, no generados acá adentro. Trabajamos con el
Ministerio de Seguridad y tenemos un mapa de la ilegalidad donde detectamos cómo
crece la ilegalidad en las ciudades y en las provincias. Y estos últimos meses, crece
abruptamente. Aunque reconocemos el trabajo notorio del Ministerio de Seguridad
para frenar el contrabando y el narcotráfico, mientras que en Misiones hay un trabajo
muy coordinando entre provincia y Nación para este flagelo.

Comience a tipear y presiones Enter para buscar